Gospel Tract and Bible Society

Bienvenido a Gospel Tract and Bible Society. El objetivo del Gospel Tract and Bible Society, Inc. es compartir con el mundo las buenas noticias de la Salvación por gracia, por medio de la fe en Jesucristo, ayudando así a cumplir la comisión de Cristo. "Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones" (Marcos 13:10).


EL REINO APACIBLE DE CRISTO EN LA TIERRA

Jesús estableció su reino cuando estuvo en la tierra. Nosotros que hemos entrado en este reino hemos hallado que es un lugar de placer profundo y satisfacción duradera. Es un reino de paz. Allí no hacemos instrumentos de destrucción, ni nos adiestramos para la guerra (Isaías 2:4). El mundo ha tenido muchos reinos en el pasado, pero han ascendido por la fuerza de sus reyes y guerreros y han caído por sus debilidades.

LAS DIVERSIONES Y ATRACCIONES

¿QUÉ DICE DIOS?

También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos,…amadores de los deleites más que de Dios, (2 Timoteo 3:1, 2a, 4b)

Una de las metas principales en la vida del hombre es la felicidad. La felicidad puede ser difícil de encontrar. Muchas personas buscan la felicidad en los placeres y las diversiones. Buscan satisfacerse por hacer lo que les “da gusto”. Lo que “da gusto” en verdad puede ser perjudicial a su carácter y a su bienestar espiritual.

SEGURIDAD ETERNA

La seguridad para todos los cristianos se encuentra en Cristo. Él murió por nosotros, nos perdonó y prometió un hogar en el cielo para los fieles. Allá estaremos eternamente seguros en su presencia resplandeciente. Aun hoy en día los cristianos pueden tener una tranquila seguridad de salvación entre tanto que permanezcan fieles. Mientras viven, tienen la dirección del Espíritu Santo y cuando mueren, tienen la promesa de un hogar futuro en el cielo.

La redención disponible para todos

Dios creó la humanidad con el propósito de honrar y glorificarle. Sabiendo que el ser humano iba caer, Dios planeaba desde la creación redimirlo (Mateo 25:34). “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:16-17). Esta redención es para toda la humanidad, como fue proclamado por Jesús en la gran invitación: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

LA RESPONSABILIDAD DE LOS PADRES

Es natural que los padres amen a sus hijos. Cuando los niños son pequeños, los padres les atienden diligentemente, cuidándoles lo mejor que sea posible. Se regocijan al ver su crecimiento y felicidad. Cuando se enferman los niños, la madre hace todo lo posible día y noche para curarlos. Los padres deleitan al ver que logran alcanzar buenas metas en la vida. Todo esto, y mucho más, es el privilegio y el deber de los padres hacia los hijos.

ENSÉÑANOS A ORAR

¿Le gustaría hablar con el presidente de su nación, o con otra persona famosa? ¿O le gustaría recibir uno de ellos en su casa? La mayoría de nosotros nunca tendremos tal oportunidad. Pero usted puede hablar con alguien más importante que cualquiera de estas personas. Además de esto usted puede tenerle en su casa.

Tal vez ya ha adivinado que hablamos de Dios, nuestro Padre Celestial. Sí, es cierto que Él quiere que todos le hablemos. Sin duda usted conoce la palabra “oración”. Puede ser que ya ha tratado de hacer oración. ¿Cómo le fue? Quizá se quedó con dudas. Si así le pasó no sería extraño porque aun los apóstoles pidieron que Jesús les enseñara a orar.

EL MODO CRISTIANO DE VESTIR

Hay una manera de vestirse que concuerda con el supremo llamamiento cristiano. Pablo escribe a los filipenses: “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo” (Filipenses 1:27). La manera en que alguien se viste es como una ventana, dándonos una vista adentro del corazón. Declara la estima que tiene de sí mismo y revela quien manda en su vida. La voluntad de Dios es que el cuerpo humano sea cubierto de manera modesta, sin exhibirse. Los verdaderos discípulos de Cristo siempre se conocen por su vestuario modesto.